Senior Masculino: CB OLIVA Mompó-óptica... 77 - 74... Pedreguer



 Por fin pudimos celebrar la primera victoria de la temporada (77-74) del CB Oliva Mompó-Óptica frente al CB Rolser Pedreguer. Tras encadenar tres derrotas consecutivas en este arranque de liga que nos tenían a todos con el alma en un puño, el equipo logró estrenar el casillero de triunfos. Nos quitamos un peso de encima, sí, pero el partido nos dejó dos caras tan radicalmente opuestas que es obligatorio sentarse a analizarlo con la cabeza fría.

La primera mitad y gran parte del tercer periodo fueron, sencillamente, de manual. Qué delicia ver jugar al equipo cuando las cosas fluyen. Salimos enchufadísimos en el primer cuarto (23-14) y mantuvimos una seriedad defensiva y un ritmo brutales. La apoteosis llegó tras el descanso: en un tercer cuarto soberbio (27 puntos anotados), desplegamos nuestro mejor baloncesto del año, moviendo el balón con fluidez y desarbolando por completo al Pedreguer. Llegamos a saborear una ventaja máxima de hasta 22 puntos en el tercer periodo. Parecía el partido perfecto, el fin de semana soñado y una fiesta total en la grada.
Pero entonces... el apagón. La desconexión total.
A partir de ese momento álgido, el equipo se desdibujó por completo en el último cuarto (un parcial demoledor de 12-27 en contra) y casi tiramos todo el trabajo a la basura. Nos faltó criterio absoluto en la pista. Cuando tocaba dormir el partido, nos entró la prisa y la ansiedad; nos faltó lectura de juego, paciencia y ese "saber estar" que define a los equipos maduros.
En ataque caímos en el peor vicio posible: el abuso del bote. Dejamos de pasar, dejamos de circular el balón con velocidad y, en lugar de madurar las posesiones para obligar al rival a hacer un mayor desgaste físico en defensa, nos empeñamos en la guerra por nuestra cuenta. Para colmo, atrás concedimos segundas y terceras opciones imperdonables por culpa de un rebote defensivo inexistente en el tramo final. Y la guinda del pastel fueron las faltas innecesarias que cometimos, regalándole una autopista al rival hacia la línea de tiros libres (¡lanzaron hasta 44!).
Toda esta mezcla de despropósitos permitió que el Pedreguer se metiera de lleno en el partido y nos hiciera sufrir hasta el último segundo de un choque que estaba completamente sentenciado.
Nos quedamos con los dos puntos y la alegría de romper la mala racha, que buena falta nos hacía. Pero ojo: si queremos competir de verdad en esta liga, no nos podemos permitir estos apagones mentales. ¡A seguir trabajando y a aprender de los errores! ¡Vamos Oliva!

Nota: destacar la vuelta a casa del hijo pródigo (Oriol González Martínez) 

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