viernes, 16 de octubre de 2026

¿Qué enseñamos a nuestros jovenes cuando faltar a un entrenamiento siempre tiene una excusa?

 



Voy a repetir la pregunta del título: ¿Que estamos enseñando a nuestros jóvenes cuando faltar a un entrenamiento siempre tiene una excusa? 

Hoy hay algo que me preocupa mucha más que un tiro fallado, un mal pase, una mala decisión en la pista o que un jugador sea incapaz de botar el balón con su mano débil. 

Me preocupa que hoy los jugadores estén aprendiendo y normalizando que los compromisos adquiridos se cumplen solo cuando no aparece nada más que nos apetezca hacer. Me preocupa esa normalización de qué faltar a un entreno o partido es algo sin importancia. Que siempre hay una razón para no acudir y que las responsabilidades adquiridas pueden quedar en un segundo plano cuando surge cualquier otro plan. 

Me preocupa que olvidemos la oportunidad que nos da el deporte: enseñar a las nuevas generaciones que sus decisiones tienen consecuencias, que forman parte de algo que va más allá de ellos mismos. Que la responsabilidad no consiste únicamente en hacer aquello que nos gusta, sino también en cumplir con aquello a lo que nos hemos comprometido. Porque el baloncesto, el deporte, no consiste solo en aprender a jugar, consiste también en aprender a vivir.


¿Qué lugar ocupa el baloncesto en nuestras vidas? 

Una semana cualquiera. Entrenamientos programados. Planificación de entrenes, objetivos, diseños de ejercicios, etc. Los compañeros cuentan con su presencia… pero cuando llega el día del entrenamiento llegan las ausencias. Un día son los estudios, otro día una fiesta de cumpleaños, otro día el dentista, otro día ir a ver un partido del Valencia Basket o un partido de Champions, otro día un compromiso familiar, un trabajo grupal escolar, o sencillamente cualquier otra cosa que haya surgido a última hora… o simplemente que hoy no me apetece. 

Por supuesto no todas estas situaciones son iguales. 

Si, los estudios son fundamentales pero existe la organización del tiempo. La salud está por encima del deporte pero hay citas que puedes programar en horarios que no coincidan con el del entrene. 

Hay una diferencia importante entre lo que es una obligación inaplazable y un plan que podría haberse colocado en otro momento, entre algo excepcional o una sucesión de decisiones que poco a poco convierten el compromiso en algo opcional. 

La cuestión no es su faltas o no faltas. La cuestión es ¿Qué hay detrás de esas ausencias y que aprendemos de ellas? 

¿Estamos ante una dificultad real para conciliar horarios o estamos enseñándoles, sin querer, que siempre que aparezca una alternativa más atractiva puede dejar de lado aquello con lo que se había comprometido? 

No todas las excusas son iguales, pero todos los hábitos enseñan algo. 

Cosas cotidianas: los estudios. Nadie discute su prioridad. Pero estudiar también exige planificación. Habrá que aprender a distribuir el tiempo. Habrá momentos puntuales en el que uno se verá casi obligado a faltar a un entrenamiento, pero cuando se hace de forma habitual es que algo falla. Si, falla la organización, la distribución del tiempo. 

Un cumpleaños, una fiesta, etc ¿Qué mensaje transmitimos cuando cualquier plan de ocio tiene prioridad sobre una actividad que habíamos aceptado realizar? 

Lo que importa es enseñar a pensar antes de decidir. ¿Podemos reorganizar nuestro tiempo? ¿Es una necesidad real? ¿Perjudicamos a otros con nuestra decisión? 

El compromiso no se aprende cuando todo resulta fácil. Es muy sencillo cumplir cuando tenemos ganas, cuando no hay deberes, cuando estamos descansados, cuando no tenemos un plan alternativo… el compromiso se pone a prueba cuando aparecen las pequeñas dificultades. Cuando hace frío y toca entrenar en pista exterior. Cuando estamos agotados. Cuando nos apetece hacer otra cosa con nuestros amigos. Cuando cumplir exige un pequeño esfuerzo, un pequeño sacrificio. 

La perseverancia consiste en distinguir entre aquello que nos impide avanzar y aquello que simplemente nos exige un esfuerzo. 

Un joven que aprende a terminar una tarea, a respetar un horario, a cumplir los acuerdos que ha aceptado está practicando habilidades que le servirán más allá del baloncesto, le servirán en la vida. Esas habilidades no surgen por arte de magia al cumplir 18 años. Esto no es cuestión de apretar un botón y ya está. Se hace poco a poco, con experiencias cotidianas, límites razonables, con el ejemplo de los adultos. Y aquí las familias también tienen un papel importante. En los más pequeños son los padres quienes les organizan las actividades, las agendas, los desplazamientos, las prioridades. ¿Qué importancia dan al compromiso adquirido? 

No podemos pedir responsabilidad mientras no cumplimos nuestros compromisos. No podemos hablar de esfuerzo cuando enseñamos que cualquier inconveniente justifica la ausencia, el abandono. Los niños aprenden de lo que les decimos, pero también y sobretodo de lo que ven de nosotros, de nuestro ejemplo. 

No, el entrenador, el coordinador, el club no tienen derecho a decidir como debe de vivir una familia ni a juzgarles por ello, pero cuando elegimos formar parte de un equipo hay que hablar de las condiciones que esa elección implica. El baloncesto no tiene que ser el centro de las vidas de las diferentes familias, pero sí deben ayudar a sus hijos a comprender lo que significa comprometerse con un deporte de equipo, donde tus compañeros dependen en parte de tu esfuerzo, entrega, presencia. 

Es frustrante escuchar a la gente decir que la ausencia de un jugador no tiene importancia porque hay más jugadores y aún son pequeños… pero ¿que pasa cuando las ausencias se repiten en el tiempo? El jugador está perdiendo oportunidades de aprender, de practicar y de consolidar habilidades y eso puede generar una perdida de ritmo en cuanto a sus compañeros, no solo en habilidades físicas y técnicas, también en relaciones e integración. 

Los entrenadores no debemos dramatizar por ello, pero tampoco debemos fingir que la continuidad carece de valor. Una sesión puede ser útil, una sucesión de experiencias permite construir aprendizajes más solidos.

Y hay algo que a mi me parece fundamental, un equipo es una pequeña comunidad. Un lugar donde aprendemos que no siempre podemos hacer lo que queremos, que debemos respetar unas normas básicas, que otros cuentan con nosotros y que hay unas necesidades colectivas en las que nos hemos comprometido a participar. 

¿En qué tipo de personas nos pueden convertir nuestros hábitos?

¿Qué  sucedera en el futuro cuando ese joven convertido en adulto tenga que llegar puntual al trabajo, cumplir un plazo de entrega, respetar un horario laboral, responder ante un compañero de trabajo o un superior? ¿qué sucedera cuando tenga que organizar su tiempo entre trabajo, familia, relaciones personales, obligaciones y descanso? ¿Habrá aprendido a planificar su tiempo o esperara que otros le solucionen la papeleta? ¿sabrá diferenciar entre una dificultad real y una excusa? ¿entenderá que libertad también implica asumir las consecuencias de sus decisiones? No podemos garantizar como será un niño en el futuro cuando sea hombre, pero si podemos preguntarnos que herramientas le estamos dando hoy para su desarrollo. 


domingo, 11 de octubre de 2026

LeBron James: ¿un anillo más o un legado menos?

 Aprovecho mis días de vacaciones, creo que merecidas, para escribir sobre algo que tenía ganas después de mucho tiempo sin hablar de ello... el legado de LeBron y esa obsesión por seguir una sombra que nunca alcanzará por mucho que lo intente... Si fichaje por los Sixers es un paso más en esa búsqueda infinita. 

Si, hay algo que me incomoda de todo esto. Y no, no es que LeBron James quiera seguir ganando. ¿Cómo no va a quererlo uno de los mejores jugadores de la historia? ¿Qué competidor no sueña con volver a tocar la gloria? Y LeBron es uno de los mayores competidores de la historia del deporte, no solo del baloncesto. 

Lo que me incomoda es esa sensación de que nunca es suficiente... y no, nunca será suficiente para alcanzar esa sombra de Chicago. Cleveland, Miami, de nuevo Cleveland. Los Lakers. Ahora Philadelphia. Otra camiseta diferente. Otro proyecto ganador. Otra oportunidad en busca de ese quinto anillo que le acerque más al Jesús Negro. Otro intento de añadir un anillo más a una colección que ya pertenece a la historia. Y me pregunto… ¿para qué? LeBron no necesita demostrar nada a nadie. Absolutamente nada. Su carrera está ahí en la biblioteca. Sus títulos, sus récords, aquella remontada contra Golden State, su longevidad, su dominio. Todo eso no desaparece porque se retire mañana sin volver a ganar.

Pero parece que todavía queda algo pendiente. Como si su historia necesitara otro final victorioso. Como si cuatro anillos no fueran suficientes para cerrar el debate... un quinto tampoco lo cerraría, ni un sexto, ni un séptimo... y entonces pienso en los Lakers. En Luka Doncic. En ese cambio de escenario que deja a LeBron buscando su siguiente oportunidad mientras Los Lakers empiezan a mirar hacia el futuro con otra estrella. No quiso ser segunda espada donde ha sido el número uno... Un Rey incapaz de ceder su corona al más fuerte de la manada que un día el comandó.  ¿Es ambición? ¿Es inteligencia competitiva? ¿Es negarse a aceptar que el tiempo pasa para todos? Cada uno tendrá su respuesta. Yo solo sé que hay algo bonito en construir una historia, equivocarse, levantarse y volver a intentarlo en el mismo lugar... Y también hay algo legítimo en marcharse para buscar nuevas oportunidades. No creo que exista una única manera de competir. Pero no todas tienen el mismo valor. Cuando hablamos de leyendas, no solo importa lo que ganaron, sino cómo queremos recordarlas... Si LeBron gana con Philadelphia, será historia. Cuatro franquicias, cinco campeonatos. Una barbaridad no al alcance de cualquiera. Pero ¿y si no gana? ¿Entonces que? ¿Recordaremos al jugador que desafió al tiempo durante más de dos décadas o al que fue cambiando de equipo buscando ese último anillo que le permitiera seguir alimentando su leyenda? Quizá las dos cosas. Quizá ninguna. Porque el legado tiene esa maldita costumbre: no pertenece únicamente a quien lo construye. También pertenece a quienes lo observamos, lo discutimos y lo recordamos.

Y LeBron, a estas alturas, ya no juega solamente contra sus rivales. Juega también contra el reloj, contra las expectativas y contra la imagen que quedará cuando las luces se apaguen. Lo que ha conseguido ya es inmenso.

¿LeBron persigue la grandeza o corre el riesgo de perseguirla tanto que termine cambiando la forma en que la recordamos? L


a respuesta es vuestra. Porque otro anillo puede engrandecer una leyenda. Pero hay veces en las que, por querer ganar un poco más, uno termina arriesgándose a perder algo que ningún campeonato puede devolverle: la manera en que será recordado.

jueves, 8 de octubre de 2026

CB OLIVA MOMPÓ-ÓPTICA 64 - 66 GENOVÉS

   



Un partido que estuvo en nuestra mano y que dejamos escapar

Primer partido de liga del Senior Autonómico y una derrota de esas que duelen especialmente por la forma de producirse. 

El inicio no fue bueno. Un parcial de 1-7 para Genovés nos obligó a reaccionar demasiado pronto. Y la reacción llegó de la mano de los cambios y, especialmente, de un Marrades volcánico, capaz de cambiar el ritmo del partido a base de velocidad, potencia y determinación entrando a canasta, rompía defensas como el cuchillo corta la manteca. El equipo comenzó a jugar con otra energía y conseguimos darle la vuelta a la situación hasta cerrar el primer periodo con un 19-11.

Pero a partir del segundo cuarto empezaron los problemas.

El rebote se convirtió en nuestro gran enemigo. A eso se sumó la lesión momentánea de Álex Tarraso y las faltas de Arnau, que nos hicieron perder presencia y consistencia en una faceta que nos va a traer muchos problemas y donde no necesitamos ponerle más dificultad. Genovés supo aprovecharlo y fue recortando diferencias hasta conseguir llegar al descanso con el marcador igualado: 31-31.

La segunda parte fue un quiero y no puedo.

Una lucha constante, con demasiados nervios, precipitaciones y momentos en los que nos perdimos en luchas y protestas que no nos llevaban a ningún sitio. Y cuando un equipo se sale del partido, aunque sea durante pequeños momentos, acaba pagando la factura.

Además, en ese camino perdimos a un jugador de vital importancia para el equipo como Carles.

El tercer cuarto terminó con un 13-16 y Genovés encaraba el último periodo con ventaja.

Y entonces volvimos a reaccionar.

Conseguimos igualar el partido a 52-52 y parecía que habíamos conseguido sobrevivir a todos nuestros errores para volver a tener nuestras opciones. Pero en apenas un minuto desaprovechamos varias situaciones para ponernos por delante y permitimos un 0-8 que nos colocaba contra las cuerdas: 52-60.

Era el momento crítico. Y ahí apareció el equipo.

Movimiento de pizarra partiendo de la defensa, cambio de ritmo, garra y personalidad. Los jugadores dieron un paso adelante y conseguimos algo que parecía muy complicado apenas unos minutos antes: un parcial de 10-0 para ponernos por delante.

Lo más difícil estaba hecho.

Pero no supimos rematarlo.

Perdimos varios balones de forma incomprensible y permitimos que Genovés siguiera creyendo. Llegamos a los últimos segundos con 63-63 y, en una mala jugada de ataque, perdimos el balón.

Última posesión para Genovés.

Triple a falta de 3,4 segundos.

63-66.

Todavía quedaba una última oportunidad. Técnica al rival por hacer falta antes de poner el balón en juego. Anotamos el tiro libre y nos colocamos 64-66.

Última posesión.

Forzamos la falta.

Dos tiros libres para llevar el partido a la prórroga.

Dos tiros libres.

Dos oportunidades.

Y los dos fuera.

64-66.

Derrota.

De esas que cuesta digerir porque el partido estuvo en nuestra mano. Tuvimos momentos para romperlo, tuvimos la capacidad para levantarnos cuando peor estábamos y tuvimos incluso la última oportunidad para llevarlo a la prórroga.

Pero no fue suficiente.

Nos queda mucho por mejorar. El rebote, las pérdidas, las precipitaciones, saber mantener la cabeza fría cuando el partido se pone feo y, sobre todo, aprender a no salirnos de los partidos por situaciones que no podemos controlar.

Porque hoy demostramos que podemos competir.

Ahora toca aprender a ganar estos partidos.

Y eso también forma parte del camino.

64-66.

Presentación 7 de Noviembre 2026

 


🏀 El CB Oliva se presenta… y queremos que vengas a vivirlo con nosotros
Hay días que son especiales.
Y luego están esos días en los que todo el CB Oliva se reúne bajo el mismo techo. Jugadores, entrenadores, familias, amigos, pequeños que empiezan a dar sus primeros pasos en el baloncesto y jugadores que llevan muchos años defendiendo nuestros colores.
El próximo sábado 7 de noviembre de 2026 tenemos uno de esos días.
Y, sinceramente, me gustaría que el Pabellón de Oliva estuviera lleno.
Porque la presentación del CB Oliva no es simplemente salir a la pista, hacerse una foto y presentar los equipos.
Es mucho más.
Es ver a los más pequeños, algunos con apenas 3-4 años, compartir pista con nuestros jugadores sénior.
Es ver camisetas azules y alguna rosa llenando el pabellón.
Es escuchar a las familias animando.
Es poner cara a todos los que hacen posible que el CB Oliva siga creciendo temporada tras temporada.
Y es, sobre todo, celebrar que tenemos un club.

SÁBADO 7 DE NOVIEMBRE

Tenemos preparada una jornada completa de baloncesto y convivencia.

9:30 h — Partidos de la Escuela Deportiva
Empezaremos la mañana con nuestros equipos de la Escuela.
Los más pequeños serán los encargados de abrir una jornada que promete ser muy especial.
Y si nunca has visto jugar a los peques del club… te aseguro que merece la pena.

12:00 h — PRESENTACIÓN DEL CB OLIVA
Este será el momento central del día.
Todos los equipos del CB Oliva estarán juntos en la pista.
Desde los más pequeños hasta nuestros equipos sénior.
Una fotografía de familia que representa mucho más que una temporada.
Representa todo el trabajo, ilusión y esfuerzo que hay detrás del club.

Y después… ¡a comer!
A las 14:00h llegará otro de los momentos que más nos gustan.
Comida y convivencia con la organización de paellas.
Porque el baloncesto también es esto.
Sentarnos juntos, hablar, reírnos, compartir mesa y disfrutar de un día en familia.

La tarde también viene fuerte:
Y cuando muchos podrían pensar que la jornada ya ha terminado…
Todavía quedará mucho baloncesto.
17:15 h — Partido Senior B
19:30 h — Partido Senior Autonómico

Dos partidos para terminar el día por todo lo alto y poner el broche a una jornada que queremos que sea inolvidable.

Un club. Todos los equipos. Una misma familia.
Esta es la idea.
Que durante un día podamos ver reunido todo el CB Oliva.
Los que están empezando.
Los que llevan años.
Los que juegan.
Los que entrenan.
Los que ayudan.
Los que acompañan.
Los que animan desde la grada.
Porque cada dorsal cuenta una historia, pero todas esas historias forman parte de la misma.
La historia del CB Oliva.

No podéis fallar... Os esperamos a todos. Pasaremos lista jajaja