Un partido que estuvo en nuestra mano y que dejamos escapar
Primer partido de liga del Senior Autonómico y una derrota de esas que duelen especialmente por la forma de producirse.
El inicio no fue bueno. Un parcial de 1-7 para Genovés nos obligó a reaccionar demasiado pronto. Y la reacción llegó de la mano de los cambios y, especialmente, de un Marrades volcánico, capaz de cambiar el ritmo del partido a base de velocidad, potencia y determinación entrando a canasta, rompía defensas como el cuchillo corta la manteca. El equipo comenzó a jugar con otra energía y conseguimos darle la vuelta a la situación hasta cerrar el primer periodo con un 19-11.
Pero a partir del segundo cuarto empezaron los problemas.
El rebote se convirtió en nuestro gran enemigo. A eso se sumó la lesión momentánea de Álex Tarraso y las faltas de Arnau, que nos hicieron perder presencia y consistencia en una faceta que nos va a traer muchos problemas y donde no necesitamos ponerle más dificultad. Genovés supo aprovecharlo y fue recortando diferencias hasta conseguir llegar al descanso con el marcador igualado: 31-31.
La segunda parte fue un quiero y no puedo.
Una lucha constante, con demasiados nervios, precipitaciones y momentos en los que nos perdimos en luchas y protestas que no nos llevaban a ningún sitio. Y cuando un equipo se sale del partido, aunque sea durante pequeños momentos, acaba pagando la factura.
Además, en ese camino perdimos a un jugador de vital importancia para el equipo como Carles.
El tercer cuarto terminó con un 13-16 y Genovés encaraba el último periodo con ventaja.
Y entonces volvimos a reaccionar.
Conseguimos igualar el partido a 52-52 y parecía que habíamos conseguido sobrevivir a todos nuestros errores para volver a tener nuestras opciones. Pero en apenas un minuto desaprovechamos varias situaciones para ponernos por delante y permitimos un 0-8 que nos colocaba contra las cuerdas: 52-60.
Era el momento crítico. Y ahí apareció el equipo.
Movimiento de pizarra partiendo de la defensa, cambio de ritmo, garra y personalidad. Los jugadores dieron un paso adelante y conseguimos algo que parecía muy complicado apenas unos minutos antes: un parcial de 10-0 para ponernos por delante.
Lo más difícil estaba hecho.
Pero no supimos rematarlo.
Perdimos varios balones de forma incomprensible y permitimos que Genovés siguiera creyendo. Llegamos a los últimos segundos con 63-63 y, en una mala jugada de ataque, perdimos el balón.
Última posesión para Genovés.
Triple a falta de 3,4 segundos.
63-66.
Todavía quedaba una última oportunidad. Técnica al rival por hacer falta antes de poner el balón en juego. Anotamos el tiro libre y nos colocamos 64-66.
Última posesión.
Forzamos la falta.
Dos tiros libres para llevar el partido a la prórroga.
Dos tiros libres.
Dos oportunidades.
Y los dos fuera.
64-66.
Derrota.
De esas que cuesta digerir porque el partido estuvo en nuestra mano. Tuvimos momentos para romperlo, tuvimos la capacidad para levantarnos cuando peor estábamos y tuvimos incluso la última oportunidad para llevarlo a la prórroga.
Pero no fue suficiente.
Nos queda mucho por mejorar. El rebote, las pérdidas, las precipitaciones, saber mantener la cabeza fría cuando el partido se pone feo y, sobre todo, aprender a no salirnos de los partidos por situaciones que no podemos controlar.
Porque hoy demostramos que podemos competir.
Ahora toca aprender a ganar estos partidos.
Y eso también forma parte del camino.
64-66.

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